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Diagnóstico de la hernia discal

Diagnóstico de la hernia discal

Una hernia discal es un desplazamiento de uno de los discos que tenemos entre las vértebras. Esta situación produce tirantez en los movimientos de la columna y presión sobre las raíces nerviosas, produciendo dolor incapacidad en quien la sufre. Más de un 1 por ciento de la población padece este tipo de hernias de manera crónica y suele afectar, sobre todo, a las personas mayores de 45 años. Produce mucho dolor en la zona lumbar a causa de la inflamación y suele generar problemas de lumbago o ciática. El diagnóstico de la hernia discal puede realizarse de manera rápida y precisa por parte de un especialista.

Lo primero que debe hacer el especialista es someter al enfermo a un cuestionario concreto sobre su patología: síntomas, frecuencia e intensidad del dolor, tratamientos previos, duración del proceso doloroso, etc. Después, hay que realizar un examen físico a través del cual el facultativo también obtendrá información muy valiosa. Por ejemplo, estudiará la postura corporal, los movimientos que el enfermo puede o no puede realizar a causa del dolor, la condición física general de la persona y los movimientos exactos que provocan el dolor más intenso. A través de este examen también se analizará la curvatura y rectitud de la columna y la posible existencia de contracturas. Y, por supuesto, llevará a cabo un examen neurológico paralelo para comprobar los reflejos y las alteraciones nerviosas del paciente.

Todo ello dará información valiosa al facultativo para saber si se trata de una hernia y de qué tipo es. Por ejemplo, si el dolor se extiende hacia la parte inferior del cuerpo, hará un diagnóstico de hernia discal, mientras que si afecta baja desde el cuello y afecta a los brazos, probablemente será de carácter cervical.

De todas formas, la confirmación del diagnóstico suele llegar con la realización de determinadas pruebas de diagnóstico por imagen: rayos x, TAC o resonancia magnética. La primera se utiliza para evidenciar posibles fracturas en las vértebras o malformaciones óseas. Es decir, para descartar una hernia. Las otras dos pruebas, por el contrario, permiten ver en detalle los tejidos blandos y nos demostrarán con imágenes si el disco se ha deteriorado. Son las más habituales. Aunque también hay otras mucho más específicas, pero menos comunes, como el discograma, el escáner óseo o los análisis de sangre.

Los síntomas habituales de la hernia discal suelen ser: dolor en la espalda, con posibilidad de descender hacia una de las ingles o una de las piernas; dolor en la espalda acompañado de debilidad o problemas de incontinencia urinaria; flojera en un pie al caminar; cualquiera de estos síntomas acompañados de fiebre. Si presenta uno o varios de estos síntomas, acuda a un especialista porque lo más problable es que emita un diagnóstico de hernia discal. Y, en cuanto al tratamiento, suelen prescribirse analgésicos, relajantes musculares, antiinflamatorios, reeducación postural; tratamientos de fisioterapeuta o quiropráctico; acupuntura y masajes.

Todo ello en fases iniciales e intermedias de la patología. Con los fármacos se intenta reducir el dolor y con las intervenciones físicas paliar los efectos de la patología. Pero, hay veces que ninguno de estos remedios da buen resultado y se hace necesario recurrir a la cirugía. Esta opción debe ser valorada y sopesada por el enfermo y por su médico, ya que la intervención implica algunos riesgos que deben ser compensados sobradamente por los beneficios que se obtengan. La cirugía consiste en llegar hasta la columna y eliminar el disco que presenta los daños. Este proceso tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, puede reportar una recuperación más rápida que el tratamiento farmacológico, pero es infinitamente más invasiva.

Mientras toma la decisión y se recupera, lo ideal es que el enfermo se mantenga lo más activo posible. Que intente evitar la postración, ya que empeora los problemas de espalda porque la debilita. Lo ideal es mantener la actividad y soportar el dolor hasta donde sea posible, mientras esperamos y trabajamos para nuestra recuperación.

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