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Tratamientos no quirúrgicos para la hernia

Tratamientos no quirúrgicos para la hernia

¿Sabías que el 80% de los adultos sufre dolor de espalda en alguna ocasión a lo largo de su vida? Afortunadamente, en menos de un 2% de los casos se requiere cirugía para paliar esta dolencia. Pero, lo cierto, es que se trata de una patología común que, en muchas ocasiones, está causada por una hernia de disco. Incluso en estos casos, es verdad que rara vez se necesita una intervención quirúrgica, ya que hay otros tratamientos eficaces que suelen dar resultado.

Si la causa del dolor no es grave, normalmente los médicos prescriben cuidados llevaderos y eficaces que permiten que el dolor remita en un período de poco más de un mes.

¿Cómo actuar ante el dolor de espalda leve o moderado?

También hay remedios caseros que se presentan como bastante efectivos. Por ejemplo, durante los dos primeros días de dolencia, hay quien usa hielo para reducir el dolor y los espasmos musculares. La razón es que el hielo reduce el flujo sanguíneo en la zona afectada y ayuda a reducir la hinchazón. En cualquier caso, nunca debe depositarse el hielo sobre la piel, sino que debe envolverse en un paño, toalla o compresa para evitar quemar la piel y obtener sobre el cuerpo solo el efecto del frío.

Una vez que la inflamación ha desaparecido, conviene proporcionar calor a la zona afectada. Para ello podemos usar una almohadilla térmica que ayude a relajar el área y nos provoque sensación de calma y bienestar.

Si el dolor de espalda persiste, hay que acudir al médico.

Si el dolor no remite, lo adecuado es acudir al médico. En la consulta pueden prescribirnos diversos tratamientos no quirúrgicos que deben aliviarnos. Además, el facultativo seguramente nos aconsejará reducir la actividad o, incluso, unos días de reposo. Lo cierto es que, cuando nos tumbamos cómodamente una cama a un sofá, se reduce la presión sobre el nervio y debemos notar cierto alivio.

Cuando el dolor comienza a disminuir, suele ser aconsejable hacer algún tipo de actividad suave, como caminar o nadar ya que esto mejora la curación. Además, es probable que nos recomienden el uso de una faja que comprima la zona afectada y nos ayuden a sentirnos mejor.

En todo este proceso, es probable que el médico también le recete algunos medicamentos para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Para los dolores provocados por hernias de disco, los fármacos más habituales son los antiinflamatorios, los calmantes, los relajantes musculares, las inyecciones de cortisona y alguna medicación que ayude a dormir. En cualquier caso, es necesario que sea el médico el que los prescriba y supervise su administración, ya que algunos de ellos pueden tener efectos secundarios que hay que controlar.

Otros remedios adicionales.

En algunos casos, puede ser conveniente acudir a otro tipo de terapias, como la fisioterapia, la quiropráctica o la acupuntura. Aunque, también en estos casos, es recomendable consultar con su médico especialista.

Por un lado, el fisioterapeuta puede aplicarnos tratamientos pasivos con frío o con calor, así como otros procedimientos como masajes, ultrasonido, etc. Después puede que ser utilice con nosotros otras terapias activas, como ejercicios.

En cuanto al quiropráctico, a veces la manipulación y presión sobre la columna ayuda en la recuperación de esta dolencia. Y, respecto a la acupuntura, pude ayudarnos a sobrellevar mejor el dolor, pero debe ser complementaria.

Más información sobre la hernia de disco.

En los dolores de espalda, intervienen de manera muy directa los factores genéticos. El desencadenante puede ser una caída, un gesto brusco al levantar peso, un giro inadecuado del cuerpo o, incluso, puede aparecer de manera espontánea. En el 10% de los casos, la causa del dolor lumbar es una hernia de disco. Son frecuentes en la franja de edad comprendida entre los 30 y los 45 años

Normalmente, el dolor comienza en la parte baja de la espalda y se intensifica al estar de pie, al sentarse o al hacer algún esfuerzo.

Como ha hemos explicado, el tratamiento médico suele ser suficiente para bajar la inflamación y aliviar los síntomas. Y solo un bajo porcentaje necesita recurrir finalmente a la cirugía para solventarlo.

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